jueves, 31 de agosto de 2023

ERMITA DE SAN ESTEBAN. VIGUERA, LA RIOJA

 https://www.youtube.com/watch?v=rguIrWTtuZQ

José María Peridis se acercó a nuestra tierra y nos descubrió la Ermita de San Esteban en aquel maravilloso programa emitido por Televisión Española: Las claves del Románico. Desde entonces, han sido numerosas las ocasiones en las que la hemos visitado, compartiendo este tesoro con amigos y familiares que se han acercado a La Rioja.

Siempre nos admira su emplazamiento: escondida entre las rocas de los conglomerados que se han depositado en ambos márgenes del río Iregua a su paso por Viguera y Castañares de Las Cuevas.

Construcción monacal al abrigo de las rocas

Nos sorprende su forma, carente de tejado, innecesario bajo la protección de las rocas. Una construcción intemporal, evocadora de otros paisajes y culturas.

Exterior de San Esteban

Disfrutamos de sus pinturas, de características únicas en la pintura mural de La Rioja.

Apóstoles en el ábside

 
Nos sigue maravillando la posibilidad de contemplarla libremente, sin horarios de apertura o cierre, descubriendo cada vez que sigue intacta, que ningún descerebrado ha dejado la huella que atestigüe que él estuvo allí, releyendo de nuevo esa información impresa que allí encontramos al llegar y allí dejamos al marchar.

En esta última visita me he animado a fotografiarla pese a su poca iluminación y a mis escasos recursos técnicos, pretendiendo compartir esta joya con quienes todavía no la conocen.

Para su visita hay que acercarse al Bar El Refugio situado en la Plaza de Viguera donde nos dan las llaves que permiten acceder a su interior, después de dejar un depósito de 5 € que nos devuelven al entregarlas. Una vez recogidas las llaves el coche se puede aparcar en un ensanche del margen derecho de la carretera en dirección a Madrid, frente a la Venta de Paula (Km 305 N111), desde donde se inicia el ascenso de unos veinte minutos. Es importante llevar calzado adecuado.

De vuelta a Viguera es difícil no sucumbir a la tentación de tomarse un pincho y un vermut en El Refugio o pasar al restaurante y probar el menú. No se puede salir de Viguera sin acercarse al Mirador de Peñueco con sus impresionantes vistas sobre el Valle de El Iregua, cruzado por un puente medieval magníficamente conservado.

Desde el Mirador El Peñueco

Vistas hacia el curso bajo del río Iregua

En el entorno se puede visitar el Castillo Cueva de Castañares y hacer recorridos entre las formaciones rocosas como el que lleva al paraje conocido como El Chorrón de Viguera (Aconsejable ir en un año lluvioso).

Para profundizar en los aspectos histórico-artísticos de la ermita ofrezco estos enlaces:

MÁS INFORMACIÓN:

https://www.arteguias.com/ermita/viguera.htm

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=81592 

 



sábado, 25 de febrero de 2023

ERMITAS RUPESTRES EN VALDERREDIBLE

Ermita de S. Acisclo y Sta. Victoria. Arroyuelos
 

 https://www.youtube.com/watch?v=kyCbaSj_LPY

 

A continuación proporciono diversos enlaces para quien pueda estar interesado en conocer este magnífico patrimonio rupestre en Valderredible, junto al  Ebro, entre las provincias de Cantabria y Burgos y del cual son un buen ejemplo las ermitas que aparecen en mi vídeo.


EREMITISMO EN EL NORTE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA:

www.turismo-prerromanico.com/arte/eremitorios/descripcion-general/

 

CENTRO DE INTERPRETACIÓN DEL ARTE RUPESTRE EN VALDERREDIBLE:

www.valderredible.es/enclaves/centro-de-interpretacion-del-arte-rupestre 


ERMITAS RUPESTRES EN VALDERREDIBLE:

https://www.trotaburgos.com/iglesias-rupestres-en-el-valle-de-valderredible/#IGLESIA_RUPESTRE_DE_SANTA_MARIA_DE_VALVERDE


https://www.wikiwand.com/es/Arte_rupestre_de_Valderredible

sábado, 28 de enero de 2023

PALACIO NACIONAL DE MAFRA. MEMORIAL DEL CONVENTO

 https://www.youtube.com/watch?v=f_Ve5wpauJI

Quizá, posibles lectores, si no lo habéis hecho ya, después de visionar el vídeo o tras leer esta entrada en el blog, os animéis a visitar el Palacio y Convento de Mafra. Quizá, si no lo habéis hecho ya, os animéis a leer Memorial del Convento. Si es así, seguramente agradeceréis haberos acercado hasta aquí y haber dedicado un tiempo a la literatura de José Saramago.

Leí Memorial del Convento en la década de los ochenta. José Saramago se trasladaba al siglo XVIII para narrar el proceso de construcción del Convento de Mafra, paralelamente a las vivencias de aquellos que no serían conocidos por su participación en las batallas donde dejaban la vida o sus miembros, aquellos que perecían en la hoguera por sus convicciones,  que no pasarían a la historia del arte por sus diseños arquitectónicos, sus murales, esculturas o tapices: picapedreros, albañiles, boyeros..., miles de hombres arrastrados desde todos los rincones de Portugal para acabar aquella obra descomunal, representados en la figura de Baltasar Siete soles, amante compañero de Blimunda Siete lunas. A su lado el padre Bartolomeu Lorenço, visionario, inventor. Personajes soñadores de otro futuro posible.

 
Cuando finalicé el libro comprobé toda la realidad histórica que allí se narraba y que Saramago había envuelto, en muchas ocasiones, con un velo de magia: eran reales el Convento, el rey Joao V y su esposa Mª Ana de Austria, su hija Bárbara, Bárbara de Braganza, el compositor Scarlatti que se convertiría en su maestro de música y la acompañaría a España donde ella se casaría con el futuro Fernando VI y cuya música he elegido para acompañar las imágenes del vídeo. Era real la sociedad que allí se describía: el absolutismo, la miseria, las epidemias, las guerras, la labor de la Inquisición, el papel desempeñado por la Iglesia y su relación con la monarquía en el poder.
 
Salón del trono en el Palacio de Mafra

 

La emoción al acabar el libro me llevaba a interesarme por aquel Convento. Sin embargo la grandiosidad de aquel proyecto, su carácter de obra fastuosa emblema de una monarquía autoritaria que tanto me recordaba al Escorial en su arquitectura y significado, me alejaban de mi primer interés. Aquellos eran tiempos en que nuestros viajes tenían como objetivo enseñar el mundo a dos niños pequeños desde lo más cercano a nosotros.

Pasados tantos años, al preparar la visita a Ericeira compruebo que Mafra se halla a escasos 10 km de distancia. ¿Cómo no aprovechar la ocasión para visitar este Palacio? Sé que releer el Memorial del Convento será determinantemente motivador para esta visita. Vuelvo al libro y arrastro a mi compañero de viajes sabiendo que compartiremos la emoción de la lectura y que después de ello Mafra se convertirá en un destino ineludible en este viaje . 

¿Cómo no visitar Mafra cuando hemos vivido junto a Siete soles, Blimunda y el padre Bartolomeu todos sus avatares como si de seres reales se tratase? Saramago nos sumerge en aquella época a través de descripciones pormenorizadas de procesiones, levas, ejecuciones, empresas grandiosas..., una realidad que contemplamos en directo. Al igual que hemos recorrido La Mancha buscando los rincones por donde cabalgó Don Quijote, así nos acercamos a Mafra, imaginando las extensiones que hubieron de ser desmontadas para asentar aquella magna construcción, los barracones en los que se hacinaban los hombres que acabaron aquel ambicioso proyecto, las cimas en las que pudo aterrizar el aparato volador, la passarola del padre Bartolomeu. 

De camino a Ericeira el Palacio se ve espléndido al final de la tarde cuando recibe toda la luz del sol y los amarillos de su fachada lo hacen destacar a kilómetros de distancia. 

Palacio de Mafra. (Cortesía de Internet)

Nosotros lo visitamos por la mañana. Primeramente buscamos la gran piedra de 31 toneladas que a lo largo de ocho días fue arrastrada costando la vida de algunos hombres y cuyo traslado ocupa emocionantes páginas en el relato de Saramago. Allí está, sobre el pórtico de la Iglesia, resquebrajada en el balcón destinado a que los reyes saludasen al pueblo como el Papá lo hace desde el Vaticano. Buscamos las estatuas traídas desde Roma que con tanto lirismo  adquieren protagonismo en las  páginas de la obra.
 
Balcón de "las bendiciones"

Proyecto de las 18 primeras esculturas encargadas

 

Ni Blimunda ni Siete soles vieron el Convento terminado. El acceso nunca les hubiera sido permitido. Ya dentro del Convento Palacio su recuerdo  se desvanece poco a poco frente a otra realidad que se impone: la sencillez de las celdas monacales, el arte y la belleza en la decoración de los techos del Palacio debidos a Cirilo Wolkmer Machado y Domingo Sequeira que llevaron a Portugal la grandeza de la pintura mural barroca italiana.

Techo en la Sala de los Descubridores Portugueses

El barroco italiano está presente en el Palacio de Mafra: la influencia de Borromini y su iglesia de Sant' Agnese in Agone se siente en la facha, en la Basílica y sus capillas. Las esculturas italianas del templo, los mármoles de colores rosa, gris, azul, beige, nos trasladan a Roma y a la experiencia de belleza vivida en sus templos.


Pórtico de la Basílica

La Biblioteca es la joya del Convento Palacio. Al margen del valor de los más de 36.000 libros que contiene, destacas su belleza: el mármol del suelo, el trabajo y color de la madera de sus estanterías, los tonos de los tomos encuadernados.

Biblioteca

 

Finalizamos nuestra visita recorriendo los jardines que rodean el Palacio, reconfortados por la belleza clásica que se ha impuesto, por algunos momentos, a nuestros primeros prejuicios. Belleza que queda empañada cuando recordamos que fue posible gracias al oro expoliado a Brasil y que 1383 trabajadores  fallecieron en esta construcción.

Volveremos a Portugal. Volveremos a Mafra en un primer domingo de mes y a las 16:00 horas asistiremos a un concierto ejecutado por los seis órganos de la Basílica. Quizá antes volvamos a leer el Memorial del Convento

 

MÁS INFORMACIÓN:

Palacio Nacional de Mafra: https://www.hisour.com/es/mafra-national-palace-portugal-51659/

El Palacio del rey. Mafra: https://www.hisour.com/es/the-kings-palace-palace-of-mafra-51646/

Convento. Mafra: https://www.hisour.com/es/convent-palace-of-mafra-51643/

Basílica. Mafra: https://www.hisour.com/es/basilica-palace-of-mafra-51630/

Biblioteca. Palacio de Mafra:  https://www.hisour.com/es/library-palace-of-mafra-51655/


martes, 17 de enero de 2023

ERICEIRA, RESERVA DEL SURF EN EUROPA

https://www.youtube.com/watch?v=nunNKwL9DGA 

En el año 2004 el suplemento El Viajero publicaba el artículo "Un rincón secreto de la costa de Lisboa"  elpais.com/diario/2004/03/27/viajero/1080425288_850215.html, acompañado de esta foto

No eran las condiciones privilegiadas para la práctica del surf, ensalzadas en el artículo, lo que despertaría mi interés por esta localidad, sino la imagen de ese original mirador inclinado sobre el Atlántico agitado.

Por fin este año, atraídos por la Charola del Convento de Cristo en Tomar, volvemos a Portugal, dedicándole más días que en nuestras últimas visitas y pudiendo acercarnos hasta Ericeira. 

El artículo del suplemento de viajes terminaba diciendo: " (...) No es mala idea recorrer de punta a punta el sinuoso paseo marítimo de Ericeira, empezando en el mirador donde se erige la Ermida de Sao Sebastiao y acabando en la zona de las Furnas (...) ideales para sentarse en uno de sus bancos, contemplar el estallido del Atlántico contra la costa y pensar de qué gustosa manera perder el tiempo al día siguiente." Con esta información, tras llegar a Ericeira al atardecer, recorremos los rocosos acantilados a los pies de la Rua das Furnas.

En Las Furnas

Este abrupto paisaje horadado por cuevas (las furnas) en las que tradicionalmente las marisquerías conservaban sus productos, batidos por el oleaje, hasta el momento de ser servidos, podría ser el lugar desde el que contemplar el océano sentados en esos banquitos de la imagen que busco. Encontramos otros bancos, salpicados aquí y allá, estratégicamente situados en un entorno privilegiado para ver el océano, espléndido bajo cualquier luz y rodeados por versos incrustados en la roca que intensifican la vivencia de ese paisaje.

Mirador en Las Furnas

En el recorrido poético por Las Furnas

Tras visitar el Palacio Nacional de Mafra en la mañana siguiente, regresamos a Ericeira. En la Oficina de Turismo no conocen los banquitos que yo busco. Recorremos el caso antiguo de Ericeira, desde sus casas más sencillas en las que el contraste de la vivísima cal blanca y el añil son su única decoración, a las llamadas Casas de Praia, antiguas casas de veraneo decoradas con azulejos, al gusto de comienzos del siglo XX, cuando Ericeira era lugar de veraneo de reyes y aristócratas. La Casa de Cultura y el Casino son el ejemplo más vistoso de esa época.

Casino de Ericeira

Estamos en Portugal y no podemos ignorar sus iglesias destacando en Ericeira la Igreja de San Pedro y la Igreja da Misericordia con sus paneles que representan las Obras de Misericordia en torno a los siete paneles de los Sacramentos: una representación de dibujos sencillos, cargados de encanto y sorprendentes por el uso de la sencilla madera frente a los azulejos, seña de identidad portuguesa, presente en las más recónditas ermitas.

Igreja de San Pedro

La población turista que nos rodea viene buscando las olas: jóvenes llegados de todo el mundo, bronceados, con niños y sin ellos, inundan las calles donde se concentran los restaurantes durante el día y principalmente tras la puesta de sol. Una explosión de juventud que se convierte en un atractivo más de Ericeira.

Yo vengo buscando un mirador. A media tarde iniciamos un largo paseo por la costa de Ericeira. Comenzamos en el mirador de la Praia do Sul con intención de llegar a la Praia Ribeira d'Ilhas y ver desde allí el atardecer. Cinco kilómetros de un paseo sinuoso, a veces entre callejuelas que nos quitan las vistas marítimas, casi siempre con lugares de vistas tan hermosas como la Capela de Santo Antonio.

Capela de Santo Antonio

Antes de llegar a la Ribeira D'Ilhas pretendo acercarme a la Praia de Sao Sebastiao y su mirador, inicio del paseo descrito en El Viajero, tal vez el enclave de mis banquitos. Iniciamos el descenso hacia la playa creyendo estar sobre la Praia de Sao Sebastiao. Allí se encuentran los bancos y el mirador que me han traído hasta aquí: en el Largo das Fontanelas. Ha cambiado su pintura. El rincón situado sobre la Praia do Algodio es magnífico y el sentimiento de recompensa a mi constancia y a mi suerte, gratificante.


Mirador sobre la Praia do Algodio

Seguiremos caminado. Superaremos la Praia de Sao Sebastiao y la Ribeira d'Ilhas pero volveremos con tiempo para sentarnos en mis banquitos y esperar la puesta de sol.

Praia de Sao Sebastiao
Praia Ribeira d'Ilhas

Puesta de sol sobre la Praia do Algodio

Yo propondría Ericeira como sede de celebración de todas las cumbres mundiales: la Cumbre del G8 y del G20, las Cumbres por el Cambio Climático y el Desarrollo Sostenible, para combatir la pobreza, las Cumbres por la Paz. ¡¡¡Todas!!! Sentaría a los dirigentes mundiales a lo largo de los 5 km desde la Praia do Sul hasta Ribeira d'Ilhas esperando a ver la puesta de sol, con un océano tranquilo o agitado. Quizá al día siguiente sus decisiones permitirían, ¡¡¡por fin!!!, cambiar este mundo.



miércoles, 14 de diciembre de 2022

EN LA COSTA PORTUGUESA: DE PENICHE A BALEAL

https://www.youtube.com/watch?v=4cTeC_JC1DU

Nos dirigimos a la costa atlántica después de visitar Óbidos. A media mañana, tras media hora de viaje, llegamos a la península de Peniche. La bruma del mar se hace presente a medida que nos acercamos. La posibilidad de acercarnos en barco al Parque Natural de las Islas Berlengas pierde atractivo ante la escasa visibilidad en el puerto.

Pescadores en el muelle del puerto de Peniche

 

Las compañías que ofertan este viaje son numerosas. Una entusiata joven nos garantiza que el mar estará calmado y la visibilidad garantizada. Nos ofrece todas las posibilidades de su tour, incluídas las visitas a las cuevan marinas. Sumamos precio del viaje, recorrido en lancha, tasa turística. Frente a la excursión marítima se impone un paseo por el puerto y el cercano Fuerte, antigua fortificación frente a los piratas, antigua cárcel durante la dictadura del Estado Novo y actual museo Municipal. Se impone disfrutar de la gastronomía local, uno de los principales atractivos de Peniche, seguido de un recorrido circular por la península y la isla Baleal.

Fuerte de Peniche

Recorremos pues los acantilados de la península con paradas en el cabo Carvoeiro, uno de los puntos más occidentales de Europa, el mirador de Nuestra Señora de los Remedios, su vecino santuario y el islote de Papoa.

Nau dos Corvos frente al Cabo Carvoeiro

La península de Peniche data del Jurásico Inferior y es mucho más antigua que el resto de Portugal. En su día fue una isla que quedó conectada con el continente por milenios de sedimentación de materiales calcáreos. La erosión sobre estos materiales ha labrado una superficie única, dura, afilada, profundamente horadada, sobre la que aconsejo caminar con mucha atención. En mi brazo quedará la huella de este paseo.

Superficie de los acantilados en el cabo Carvoeiro

 

El día ha despejado como nos aseguró la joven del puerto. Desde los acantilados se ven intrépidas lanchas, tranquilos catamaranes en ruta hacia las Islas Berlengas. Yo no olvidaré el Bacalhau à Tasca de la Tasca do Joel.

Más allá del islote de Papoa, hacia el Norte, se extiende la Praia da Cova da Alfarroba y su cordón dunar. El arenal llega hasta la Isla Baleal. Allí se convierte en un tómbolo arenoso que une la isla a la costa. A uno y otro lado el mar; al fondo la isla. Afiladas rocas calcáreas sobre las que se eleva un pequeño pueblo pesquero: Baleal.

La isla de Baleal dsde las dunas de Peniche

 

Tras una hora de viaje llegaremos a uno de mis destinos más queridos en este viaje: la población costera de Ericeira.

MÁS INFORMACIÓN:

PENICHE: www.cm-peniche.pt

www.centerofportugal.com/es/article/peniche-el-paraiso-geologico-de-portugal 

Comer en Peniche: www.tascadojoel.pt

Viaje a las Islas Berlengas:  www.berlengas.org/es/como-llegar-a-berlengas-y-peniche/


miércoles, 9 de noviembre de 2022

ÓBIDOS (PORTUGAL)

 https://www.youtube.com/watch?v=WxI0OmX0RmI

Todos los artículos de viajes y reseñas en diferentes blogs que he leído, referidos a Óbidos, al preparar este viaje, coinciden en que debe visitarse evitando las horas centrales del día debido a la masiva afluencia de visitantes. Recuerdo esta misma advertencia referida al pueblo malagueño de Frigiliana que acertadamente visitamos en las primeras horas del día el año pasado. Los expertos viajeros aconsejan visitarla al atardecer, cuando el pueblo comienza a vaciarse, el sol dora sus murallas y los campos que se extienden hacia poniente quedan bañados por esa luz que resalta todavía más su belleza.

Puerta de entrada a Óbidos al atardecer

 

Con esta información llegaremos a Óbidos en esa hora magnífica. Haremos noche dentro del recinto amurallado. Los hoteles en este pueblo, considerado una de las siete maravillas de Portugal, son caros pero hay una amplia oferta de alojamientos rurales con precios más asequibles. El inconveniente suele ser su limitado horario de checking. Elegimos la Guesthouse Vila de Óbidos. Buenas críticas y horario de entrada hasta las 23:00. Al correo en que pregunto dónde recogeremos las llaves me responden que el checking lo haremos enfrente de nuestro alojamiento, en la Casa das Senhoras Rainhas. Hago una lectura muy rápida. Entiendo que pasaré a recoger las llaves a casa de las vecinas, las señoras Rainhas. Imagino unas señoras mayores, un poco trasnochonas y amables que nos esperaran hasta las 23:00 en torno a una bandeja de dulces portugueses viendo la tele o haciendo labores. Me muevo por Google Maps y descubro un hotel: Casa das Senhoras Rainhas. Es entonces cuando entiendo que se trata de Las Señoras Reinas haciendo referencia al hecho de que Óbidos fue una villa entregada como dote a las reinas portuguesas desde que Don Dinis la ofreció a su esposa Isabel de Aragón en el siglo XIII, extendiéndose la tradición hasta el siglo XIX en que dejó de pertenecer al patrimonio real.

Las reinas, señoras de la Villa, se esforzaron en dejar su huella en este coqueto caserío. En aquellos tiempos las labores humanitarias que centran la actividad de nuestras reinas de hoy en día estaban inseparablemente ligadas a su condición de reinas católicas. La poderosa e influyente Iglesia Católica conseguía la construcción de magníficos templos junto a obras civiles que daban razón de ser a estas damas. Así Isabel de Aragón construyó en las afueras de Óbidos una leprosería con una capilla que a lo largo de los siglos se convertiría en la Iglesia de San Juan Bautista, hoy sede del Museo Parroquial.

La reina Leonor, esposa de Joao II fundaba la Santa Casa de la Misericordia en 1498, junto al Hospital de la Misericordia, hoy Posada Histórica e iniciaba la reforma de la Iglesia de Santa María, en su origen mezquita musulmana de Óbidos. Su completa reconstrucción se iniciaba bajo la protección de Doña Catalina de Austria, esposa de Joao III. Los retablos de este templo, el más importante de Óbidos, fueron realizados por otra mujer: la pintora sevillana Josefa de Óbidos.

Interior Iglesia de Santa María
 

En 1573, costeado por la reina Catalina de Austria, se iniciaba la construcción del acueducto de 3 km de longitud situado fuera del recinto amurallado.

Imagen del acueducto. Cortesía de Internet

 

Si bien son magníficas las decoraciones de estas iglesias, sus mosaicos, techos, pinturas, las obras conservadas en sus Museos y Galerías de Arte Contemporáneo, si Óbidos es de el 2015 una Villa Literaria en la que numerosos espacios se han convertido en librerías, su mayor encanto y por el que recibe tantos visitantes es su propio recinto úrbano y su lugar de emplazamiento. Óbidos se yergue en lo alto de una colina. Al acercarnos al atardecer, ya en la distancia, la muralla dorada destaca rodeando el pequeño núcleo como una cinta rematada por el pomposo lazo del castillo.

Conjunto urbano de Óbidos

Su estratégica situación determinó el establecimiento de un primitivo castro celtíbero sobre el que se asentarían romanos, visigodos y árabes. Antiguamente desde esta atalaya se divisaba el mar. Las reformas acometidas por el rey Don Dinis para proteger las tierras agrícolas del avance de las arenas costeras mediante la plantación de bosques de pinos, supusieron un alejamiento del litoral costero. La cercana Laguna Salada de Óbidos es un resto de aquel mar que en otros tiempos avanzaba hacia el interior.

La belleza de Óbidos se nutre de la huella de los diferentes pueblos en el transcurso de la historia. El llamativo castillo de origen romano sería fortificado por los árabes y reconstruído sucesivamente hasta llegar a su estado actual reconvertido en Posada Histórica, la primera de Portugal.

Castillo de Óbidos

 

La primitiva muralla árabe fue modificada después de que Don Alfonso Enriques reconquistara la Villa. Don Dinis levantó la Torre del Homenaje y robusteció la muralla que tras el terremoto de 1755 sería definitivamente reformada.

Lienzo de la muralla

Dentro de la muralla, al igual que en la malagueña Frigiliana con quien comparte pasado árabe, la singularidad de Óbidos radica en el trazado laberíntico de sus calles, en sus recodos, arcos, pasadizos, puertas y postigos de muralla. Si al atardecer es cuando resplandece la muralla, se necesita la luz del día para disfrutar del contraste de las paredes encaladas con el color de las flores y los trazos añil, albero y granate que las decoran.

Calle típica

Si en Frigiliana la profusión floral me resultó excesiva, no lo siemto así en este Óbidos del mes de septiembre. Si en Figiliana el encalado era deslumbrante, en Óbidos convive con los desconchones _ desconchones portugueses que me gustan tanto_ no sé si como resultado de las sucesivas crisis económicas o como una búsqueda de autenticidad.

(Frigiliana en este canal:  https://www.youtube.com/watch?v=RDcb5NY0w2M )


En los comentarios que José Saramago dedica a Óbidos en su viaje a Portugal destaco este párrafo que hoy no hubiera pasado ningún filtro mínimamente tolerante con el machismo:

"(...) toda ella se ha compuesto para que le saquen, no una foto, sino muchas, con la preocupación de quedar favorecida en todas. Óbidos es un poco como la muchachita de tiempo antiguo que fue al baile y espera que la vengan a sacar. La vemos muy compuesta en su asiento, no mueve una pestaña, y está disgustadísima porque no sabe si el caracolillo de la frente se le ha desmadejado con el calor. Pero, en fin, la chica es guapa, no se le puede negar"


Yo tampoco puedo negar su encanto aunque para ser fiel al espíritu positivo con que viajo, a mi afán por disfrutar y alimentarme de belleza, debo eludir todas las construcciones que invaden la cerca del castillo y que se mantienen para cuando llegue el Festival Internacional del Chocolate en primavera, el Mercado Medieval de julio, la Navidad... Quizá en 1995 cuando Saramago escribió su libro, este despliegue de festivales histórico-turísticos no habían alcanzado tal magnitud. Quizá ese escenario permanente no le hubiera gustado.

Casetas de los festivales frente al castillo

Finalizamos nuestra visita. Un nuevo grupo de viajeros entra en la Villa. Su guía se detiene frente al Pilar Camoneano construído en 1932 para homenajear a Luis de Camoens que en su obra "Os Lusiadas" hace referencia a Óbidos y su fidelidad a Don Alfonso Enriques. Les recuerda que tienen dos horas de visita al cabo de las cuales "deberán encontrarse frente a esa picota donde en la antigüedad se exponía a los ajusticiados". Les advierte del peligro de dejarse tentar por la constante oferta de tacitas de chocolate con licor de guindas a lo largo de la Rua Direita. En el pavimento de este eje central círculos amarillos indican el sentido en que los turistas deben avanzar. Visitarán, probablemente, otras maravillas de Portugal: Batalha, Alcobaça..., que nosotros conocimos hace ya cuarenta años. Ahora nos dirigimos al Atlántico.

Pilar Camoneano

MÁS INFORMACIÓN: https://turismo.obidos.pt