jueves, 23 de abril de 2015

PASEO HISTÓRICO POR EL ALENTEJO (PORTUGAL)

https://youtu.be/gByV_i4A76w

Viñedos en Reguengos de Monsaraz
Me hubiera gustado empezar este montaje fotográfico con la imagen de una de esas numerosas puertas del campo que en nuestro recorrido por este agrícola Alentejo Central dejábamos a nuestro paso. Sencillas, encaladas, ribeteadas en azul y ocre, en algún caso decoradas con azulejos.  Otras más ostentosas, altas y rematadas por piedra barrocamente trabajada, anunciando el poder de la heredad allí salvaguardada. Si de todo viaje vuelvo con una imagen perdida, en este caso son estas puertas del campo no capturadas por despiste, porque el arcén era muy estrecho o el tráfico intenso. Más allá de ellas, un campo de trigales, alcornocales y viñedos que imaginaba y añoraba por haber visitado dos veces la vecina Extremadura y que hemos elegido esta Semana Santa, el momento de explendor de las dehesas, alfombradas de flores.

Dehesa de alcornoques
Este paisaje del Alentejo nos reserva la sorpresa de sus pueblos y ciudades encaramadas en lo alto de cerros coronados por murallas y castillos. Es ahora en primavera cuando podemos recorrerlo, algo que en unas vacaciones de verano nos resultaría impensable hacer por estas latitudes del sur.

Al preparar esta corta ruta en torno a la ciudad de Évora, de la que poco sabía, más allá de su famosa Capilla de los Huesos y de su Templo de Diana, o de nombres sonoros como Elvas, Estremoz, Monsaraz..., me he visto en la necesidad de consultar la historia de Portugal, historia tan próxima y a veces desconocida.

Sus museos, el arqueológico de Elvas, Évora..., guardan restos de esa historia cuya fase más antigua se remonta al inicio del Neolítico en esta región (hace cerca de 7000 años).

Cromlech de los Almendres
Es en plena naturaleza, rodeados de bosques de alcornoques, a pocos kilómetros de Évora donde disfrutamos de esa huella Neolítica visitando el recinto de los Almendres, el mayor monumento megalítico de la Península Ibérica, cromlech formado por una centena de monolitos, el menhir aislado en el mismo monte o el Anta grande de Zambujero, dolmen que alcanza los 6 metros de altura, algo deteriorado tras una intervención en el montículo de tierra y piedras que lo ocultaba originalmente.

Menhir en los Almendres


Solo en Évora se conocen una decena de recintos megalíticos, propios de la cultura de cazadores- recolectores del Neolítico que tuvo en el Alentejo, confluencia de las cuencas hidrográficas del Tajo, Sado y Guadiana una gran desarrollo. En Aldea da Serra se encuentra la Anta de Candieira y cerca de Monsaraz el menhir de Oureiro de 6 metros de altura. Algunos de esos recintos, como el Anta de San Brissos, fueron convertidos en capillas cristianas.

He necesitado conocer los diversos enfrentamientos entre Portugal- surgido como reino independiente en el transcurso de la Reconquista - y sus vecinos enemigos, unas veces los árabes, otras los reyes castellanos, otras la monarquía española de los Austrias o los ejércitos de Napoleón, para entender este paisaje.

Templo de Diana. Évora
La mayoría de los núcleos de esta zona parten de un primitivo asentamiento celta sobre el que se impone la conquista romana, origen de sus castillos. Es en Évora donde mejores restos de la época romana encontramos: el Templo de Diana, parte de la muralla original, puertas de entrada a la antigua ciudad, termas...Sobre los escasos restos visigodos se suma la gran huella árabe que desde la musulmana Badajoz sometía esta zona. Se conservan restos en la muralla y castillo de Elvas y Évora. Aquí, en la calle de la mouraría residía la población árabe que detentaba el poder. En lo que se conoce como Arrabal vivía la población árabe más humilde. Otra zona de la actual ciudad corresponde a la antigua judería.





La presencia árabe en esta zona se siente paseando por sus pueblos: casas encaladas, bajas, de altas chimeneas, calles estrechas, remates curvos en tapias y fachadas, capillas rematadas en medias cúpulas como las encontradas en Monsaraz y Evoramonte. También en su gastronomía, destacando la repostería.



Con la creación del Reino de Portugal, D. Alfonso Enriquez, primer rey de Portugal, de quien tuve conocimiento en nuestro viaje a Guimaraes, cuna del nacionalismo portugués, acompañado del caudillo Gerardo Sem Pavor, impulsó la Reconquista, siendo estos territorios en litigio ora de unos, ora de otros, hasta ser definitivamente reconquistados en  torno a 1220.

Interior del recinto amurallado de Elvas
Conseguida su reconquista, estos castillos serían inmediatamente reconstruídos, reforzadas sus defensas con nuevas torres y matacanes, pues las amenazas seguían latentes más allá de la frontera. Destaca por su conservación el castillo medieval de Elvas. En muchos pueblos  las murallas, siguiendo el contorno del cerro donde se hallan, encierran sus antiguos núcleos: a veces solo una calle, la rua Direita, o dos, que llevan desde la puerta de entrada hasta el castillo. No falta en ellos la iglesia o las iglesias, que junto con el castillo destacan en la distancia. Esta estructura la encontramos en la parte antigua de Vila Viçosa, Montsaraz, Evoramonte...




Muralla de Elvas

Monsaraz

Interior del recinto amurallado de Monsaraz


Muralla de Evoramonte



Interior del recinto amurallado de Evoramonte

Desde el castillo de Monsaraz

Dicen que MONSARAZ es el pueblo más bonito del Alentejo o incluso de Portugal. fue donado a la orden del Temple por Sancho II quien reconquistó estas tierras con ayuda de esta orden militar, cuyo papel en la Reconquista le reportó villas y tierras. Al entrar en esta villa leo en un panel informativo que por su apoyo a la causa absolutista Miguelista en la guerra civil de 1828 a 1834, perdió su condición de sede de concejo, pasando esta a Reguengos de Monsaraz. Desconocía, como tantas cosas, esta guerra civil y en este caso, es al volver del viaje, cuando consulto de nuevo la Wikipedia para informarme sobre este conflicto entre liberales y absolutistas, similar a los que vivió españa en el siglo  XIX.


Arquitectura típica en Monsaraz

La situación de Monsaraz encaramada sobre el pantano de Alquera, el mayor de Europa, es espectácular. El pueblo está preparado para recibir multitud de visitantes. Las numerosas plazas de estacionamiento a distintas alturas, antes de entrar en este pueblo peatonal, dan idea de la afluencia turística que puede soportar y, si bien cuando nosotroslo visitamos el aparcamiento no esta lleno, puedo imaginar una visita mucho más placentera en otro momento del año. Es Semana Santa y los turistas no nos organizamos para hacer la foto. Por el contrario,  agotamos la batería en espera de que quede libre ese fotogénico rincón que llevarnos a casa.



 

EVORAMONTE tiene la misma estructura. Siguiendo diferentes carreteras hemos rodeado esta población inconfundible por la silueta de su castillo. Desde el cerro se divisa un mar verdoso de dehesas.



El castillo de Evoramonte es el más original que hemos encontrado en este viaje. Aquí no se conserva el medieval construído cuando Gerardo Sem Pavor conquista esta plaza y reconstruído luego por Dom Dinis tras su reconquista, sino que nos hayamos ante un castillo de estilo renancentista italiano. Tiene planta cuadrangular con cuatro torres circulares en las esquinas y, a pesar de estar diseñado para hacer frente a los avances de la pirobalística, se nos presenta adornado por cordones y lazos manuelinos como si de un bonito presente se tratara. 


En su interior hay tres pisos que se sujetan cada uno por cuatro pilares con techos de crucería gótica. Su belleza a la luz de la tarde, momento en que lo visitamos, se vuelve siniestra cuando lo contemplo desde su cara en sombra y me hace evocar "El desierto de los Tártaros" de Dino Buzzati o "El castillo de Kafka", parábolas de la impotencia del individuo frente a cualquier poder absolutista.

La guerra civil del XIX vuelve a aparecer en este viaje, pues fue aquí en Evoramonte, donde se firmó la capitulación que ponía fin al enfrentamiento entre liberales y miguelistas de 1832 a 1834.


Castillo de Terena
A medio camino de la línea defensiva entre Monsaraz y Evoramonte se encuentra TERENA. Estas tierras fueron siempre objetivo apetecido de Castilla que en muchas ocasiones intentó su posesión. Aquella costumbre de emparentar con las monarquías vecinas y la prodigalidad con la que se hacían los hijos, legítimos e ilegítimos al sentir de la época, las ambiciones de la nobleza apoyando a una causa u otra según sus intereses, provocaron que entre 1383 y 1385, la crisis sucesoria al trono de Portugal acabase en una guerra civil en un principio, y contra Juan I de Castilla posteriormente. De aquella crisis nacería una nueva dinastía en Portugal, la dinastía de Avís con Joao I como primer monarca, y el origen de la alianza luso británica al que habían de recurrir los portugueses en siglos posteriores.


Tras esta crisis sucesoria Joao I cedió el señorío de Terena a la orden de Avís que le había apoyado a la hora de hacer valer sus derechos a la corona. Hay autores que fechan la construcción del castillo en este momento frente a quienes lo sitúan en el reinado de Dom Dinis. Este castillo, situado en el extremo de esta alargada población no fue reforzado como lo sería el de Monsaraz y Evoramonte, sufriendo además diversos daños a lo largo de la guerra de Restauración portuguesa y del terremoto de 1775.

Pese a su aparente abandono se muestra sólido y por ser menos publicitado, o porque  la hora en que lo visitamos se presta a una larga tertulia tras una comida alentejana,  lo podemos recorrer solos, recordando los paisajes sorianos que se divisan desde Gormaz. Solos recorremos las calles de Terena y  aquí o en Aldea da Serra  las ancianas salen confiadas, cómodas,  a los umbrales de sus casas, sorprendidas por unos pasos inesperados en un día festivo.


Arraiolos a los pies del castillo
 
En ARRAIOLOS nos encontramos otro castillo construído también en época de Dom Dinis. Destaca la muralla circular que rodea el cerro en el que actualmente se conserva unicamente la iglesia del Salvador, pues parece que el clima ventoso y frío de esa colina no facilitaba la vivienda y hoy la blanca ciudad se extiende a sus pies. Al entrar en la población un caretel dice en portugués: Arraiolos, ciudad blanca por tapices coloreada. Hemos podido admirar estas alfombras portuguesas en el palacio de Vila Viçosa y en el palacio de los Duques de Cadaval de Évora.

Interior de la muralla. Arraiolos
Exterior del recinto amurallado


Torre del Homenaje, castillo de Estremoz

Ya voy nombrando a Dom Dinis en varias ocasiones y es en Estremoz donde se convertirá en protagonista de nuestra visita. De todos los reyes que me encuentro en este paseo histórico es Dom Dinis (1261 - 1325) mi monarca preferido, un rey amante de la paz, hábil negociador con Castilla y Roma. Promulgó el núcleo de la legislación civil y criminal portuguesa protegiendo a las clases bajas de los abusos, construyó castillos, nuevas ciudades, mejoró la vida de los más desfavorecidos, impulsó todo tipo de infraestructuras en el país: mineras, agrícolas, comerciales, escribió sobre los más variados temas, destacando su produción lírica y, además, estuvo casado con una reina santa: Isabel de Aragón, Santa Isabel de Portugal.


Almenas en marmol
En ESTREMOZ Dom Dinis mandó construir un castillo para su mujer la reina Isabel, hoy día reconvertido en Pousada. Podemos acceder a su Torre del Homenaje, en marmol,  recientemente restaurada, abierta en Domingo de Pascua, día en que Estremoz y la región parecen haberse parado: cerrados sus museos donde hubiéramos podido disfrutar su famosa cerámica, cerrada la oificina de turismo, cerradas las tiendas donde comprar figuritas de barro coloreadas, cerrado el castillo de Evoramonte que sabiamente visitamos el sábado... Se celebra la Pascua. Imagino que este día tiene que tener una fuerte raigambre en la cultura portuguesa. Quizá es mi perspectiva de turista impertinente la que antepone la necesidad de que todo haya de estar dispuesto a tal fin o el hecho de venir de un país dispuesto a una mayor explotación de su potencial turístico.

Pavimento en marmol. Estremoz
El marmol de Estremoz está presente en toda la ciudad blanca, desde el pavimento hasta esta acrópolis donde se juntan palacio, castillo e iglesia, cal blanca y marmol rosado, un pequeño Rivendel si no fuera por los coches aparcados a la puerta del castillo.

Marmol en los capiteles del templo romano de Diana de Évora, en los apóstoles del pórtico y en la capilla mayor de su catedral, en el claustro de su universidad, en columnas de numerosas iglesias y en la grandiosa fachada renacentista del Palacio de Braganza en Vila Viçosa.



Capiteles Templo de Diana

Apóstoles en la catedral de Évora
Catedral de Évora
Claustro Universidad de Évora
Nuestra Señora de la Concepción Vila Viçosa
Palacio duques de Braganza Vila Viçosa

Vamos avanzando en la historia: 1501 año en que el cuarto duque de Braganza inicia la construción del palacio de VILA VIÇOSA. Llegamos a la visita guíada que nos permite recorrer el palacio acompañados de un guía, no de una audioguía. Se nos van mostrando las dependencias de este exquisito palacio donde se instaló la que sería última dinastía de Portugal.

Baluarte en el recinto de Elvas
Nuevo cambio de dinastía y nuevo conflicto, ya no con Castilla, sino con España. Tras la muerte en 1578 de Dom Sebastián sin descendencia, se habría una nueva crisis sucesoria que acabó con la llegada del rey Felipe II al trono en 1580, haciendo valer los derechos que le otorgaba su matrimonio con una princesa portuguesa, derechos que las tropas del duque de Alba se encargaron de defender. Los sucesivos monarcas españoles incumplieron los compromisos contraídos, beneficiando a nobles españoles o a sectores de la nobleza portuguesa, cargando de impuestos al pueblo, imponiendo una política represiva  que iba generando un malestar creciente y que estalló cuando en 1640 el Duque de Braganza se negó a enviar tropas con las que apoyar el conflicto que la corte española mantenía en Cataluña. Portugal se independizaba de España y el duque de Braganza subía al trono como Joao IV.

Fuerte de Santa Luzia visto desde la ciudad


Ante las contínuas transformaciones en la estrategia y el armamento militar, los enfrentamientos del siglo XVII llevarían a dotar a las ciudades de sistemas defensivos, que habían de servir en los conflictos con españa durante la guerra de Sucesión y posteriormente con Francia.



Puerta de entrada al recinto abaluartado de Elvas
La muralla de Évora, Estremoz, nos muestran ese ideal de ideal de ciudad portuguesa que concilia la  parte antigua y la parte nueva, pero es ELVAS  la ciudad en la que las construcciones militares de carácter defensivo que hemos ido recorriendo a lo largo de este paseo histórico, llegan a su máxima expresión. Se trata del conjunto de fortificaciones abaluartadas mayor del mundo y por el que ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad. Este amurallamiento abaluartado incluye tres murallas medievales, la muralla del siglo XVII, dos fuertes de los siglos XVII y XVIII fuera de la ciudad, además de tres fortines del XIX. Este despliegue del ingenio militar es hoy un bello marco para estas ciudades, entornos ajardinados algunas veces, paseables por ciudadanos y visitantes: baluartes, fosos, revellines, casamatas..., impotentes ante las sutiles armas de esta Tercera Guerra  mundial que ya vivimos.

Fue en la visita al palacio de Braganza en Vila Viçosa cuando me informé del fin de esta monarquía portuguesa tan presente en este viaje: alí se nos van mostrando las pinturas realizadas por el último rey Portugués, Manuel II, el cual marchó al exilio en 1910 cuando el sabio pueblo portugués proclamó la República.
Acueducto de Amoreiras. Elvas

He llegado a los comienzos del siglo XX y el lector atento que pacientemente me haya seguido en este viaje, habrá echado en falta una mayor alusión a esa parte de la Edad Moderna portuguesa no ligada a batallas penínsulares, sino a las conquistas de ultramar y cuyos beneficios quedan reflejados en numerosos edificios civiles y religiosos en esta zona de los que destaco los acueductos de Amoreiras en Elvas, el de Plata del Agua en Évora y especialmente, el edificio de la Universidad de Évora, fundada en 1599, entregada a los Jesuítas después, cerrada en 1759, tras la expulsión de la orden y abierta nuevamente como universiddad pública desde 1973.



Acueducto de La Plata en el interior de la ciudad de Évora
Azulejo en un aula de la Universidad de évora

El navegador responde a nuestro programa llevándonos por carreteras solitarias. Hasta aquí llegan las ondas de nuestras emisoras de radio retransmitiéndonos la Semana Santa española  con afán alternativo acorde con el tono general de gracieta contínua, ji, ji, ji, ja, ja, ja, la despersonalización de los periodistas empeñados en imitarse unos a otros...¡Añorado Iñaki Gabilondo en las mañanas de la Ser o los Clásicos Populares de Radio Nacional viajando en las primeras horas de la tarde! A falta de la carpeta de música que preparé para inspirar el ánimo en vísperas de viaje, recurrimos a Loreena Mckennitt que siempre encaja en nuestros viajes: atardeceres en Touriñán, anocheceres en Gallocanta o soleadas dehesas en el Alentejo.

También la televisión portuguesa cambia de tono en estas fechas. Si cuando visitamos Guimaraes pudimos informarnos a fondo de las medidas contra la crisis, estas fechas son continuos los reportajes sobre ferias y mercados gastronómicos de Pascua o tradicionales procesiones. Y con curiosidad acudimos a la de Viernes Santo en Évora: vamos siguiendo el camino de velas que recorren las calles principales y esperamos la llegada en la rampa que se eleva frente a la iglesia en que tiene su llegada. La gente espera tranquila, sin ansiedades ni agobios, a diferencia de la procesión del Cristo Negro en Cáceres donde el miércoles a las nueve de la noche, señoras sentadas en sillas plegables hacían pasillo cogiendo sitio para una procesión que saldría a las doce, en la que el poder político, militar y religioso se daban la mano acompañados de sus señoras enmantilladas.

Va llegando esta procesión de Évora: grupo juvenil de tambores y cornetas con aire militar en su vestimenta seguido de los niños scouts uniformados. Es el componente militar de esta procesión. Siguen los fieles con sus velas, una cruz sencilla, fieles y fieles, dos imágenes de María, sencillas, como de cualquier pueblo de España, fieles y fieles, seguidos de las autoridades religiosas y de cuatro señores Templarios o Caballeros de Cristo, como Dom Dinis los reconvirtió para hacer frente a la disolución de esta orden por el Papa. Y al final, la banda de música. La pendiente  se llena de velas, la temperatura es suave, huelen las lilas a lo largo de toda la ciudad. En la calle de arriba un palacete de galerías renacentistas de estilo italiano. Podríamos estar en el sur de Italia. En este momento siento Portugal como un país Mediterráneo, de este lado del Mediterráneo, el lado de los que cuando lo cruzamos no lo hacemos jugándonos la vida.

Si esta procesión es sencilla no lo son los interiores de las iglesias que hemos podido visitar y de las que muestro simplemente  algunas fotos. Mi historia, mi propia historia empieza a reclamarme y en definitiva, todo está en la Red.

Iglesia de la Consolación. Elvas
Capilla de los Huesos. Évora


Claustro catedral de Évora

Iglesia dos Lois (San J. Evangelista) Évora

Iglesia en Terena

Interior del Convento- Hotel Sao Paulo

 Nos despedimos visitando el convento de Sao Paulo, entre Estremoz y Redondo, cerca de Aldea da Serra. Construído en 1182 por monjes eremitas es ahora un hotel que cuenta con una impresionante colección de azulejos presentes en todos sus recintos. Se nos facilita la visita y aquí, contemplando los bosques de la Sierra de Ossa, el aire calmado, una temperatura que amenaza tormenta, el sonido del agua en la fuente, un rebaño lejano y el canto de un pavo real solitario, decido guardar la cámara y dar por terminado el viaje.



Lunes de Pascua. Recta final del viaje: Rajoy pedirá el máximo apoyo, la máxima confianza a los suyos, Feijóo promete estar con él al 120%..., las relaciones con Marruecos, la lucha contra el yihadismo...¿Volverán los crucifijos a las aulas con la ley Wert? El hashtag de hoy es: "¿Cómo se oyen los pajaritos desde nuestra ventana?"

Llueve.







sábado, 31 de mayo de 2014

COMARCA DEL MATARRAÑA

https://www.youtube.com/watch?v=huqqc-45yM8



NATURALEZA EN EL MATARRAÑA Y ELS PORTS: PIEDRA Y AGUA

Esta comarca es el objetivo de nuestro viaje. Nos habían dicho que su belleza mediterránea de pequeñas alturas, bancales, pueblos medievales..., nos iba a gustar. 

Cultivos de olivos y cereal

El ánimo está predispuesto al merecido disfrute después de batallar en mil frentes y la vista se va recreando con la transformación de los sedimentos de la cuenca del Ebro, hasta este rincón de transición hacia las rocas calcáreas de Els Ports, materiales mesozoicos elevados en crestas agrestes,  talladas por la erosión del agua. El paisaje cambia totalmente pasado Alcañiz y, en esta primavera, se disfruta de una densa masa verde que ha recogido las lluvias del Mediterráneo y que contrasta con la aridez de otras zonas próximas del Bajo Aragón, como son las tierras del Maestrazgo.


Materiales arrastrados por el Matarraña
En este viaje a la comarca del Matarraña hemos satisfecho la necesidad de contacto con la naturaleza con el ánimo del juego, de la "aventurilla" de nuestro cuerpo victorioso tras subir montes y andar ríos. Pues es una victoria hacer recorridos como la imprescindible ruta de Els Parrisals de Beceite, remontando el río Matarraña hasta Els Estrets, sin haber resbalado al agua o torcido un tobillo. En algunos tramos encontramos pasarelas de madera, troncos, piedras o nada, para vadear el río. Hay que salvar desniveles entre pedregales, a veces de gran tamaño, y al final, el fotógrafo, que en todo momento ha sufrido más por su cámara que por la posibilidad de un remojón, se decide a guardarla y continuar camino renunciando a capturar más imágenes.

Río Matarraña
El cangrejo de río verá su hábitat continuamente amenazado por el buen calzado del turista que en más de una ocasión optará por entrar en el agua. La nutria esperará la soledad y el silencio del anochecer para hacer su aparición y la cabra montesa se mostrará esquiva, huidiza ante los gritos de madres solícitas que increpan a sus aventureras parejas por el irresponsable cuidado de sus vástagos.

El río conocerá momentos más tranquilos, pero es primavera, hay agua, un maravillosos día de sol y algunos, que tenemos el privilegio de disfrutar de vacaciones, nos hemos congregado aquí para cargar las pilas.

Desde los Puertos de Beceite
Las posibilidades de recorridos de montaña en esta comarca del Matarraña son especialmente numerosas e interesantes en el sur, en torno a los Puertos de Beceite, zona más agreste, escarpada, que la zona norte, agrícola, de paseos suaves entre bancales, de ermita en ermita, de pueblo a pueblo.

El centro de información principal se encuentra en Valderrobres, donde asesoran respecto las rutas a seguir, las cuales están detalladas en las web portalmatarranya.com y matarranyaturismo.es . En muchos de estos pequeños pueblos hay oficinas de información turística.

Gubias del Parrizal

Las pistas están abiertas y prohibido su uso a quads. Eso permite que disfrutemos del monte quienes lo amamos. El nivel de exigencia en el recorrido queda a discrección del caminante, pero los niños podrán conocer la belleza de las cimas como lo hicieron nuestros hijos antes de que en nuestra Comunidad se reservase el uso de las pistas a los cazadores. Pocos montañeros saldrán en mi Comunidad en las futuras generaciones, si la vivencia de la naturaleza que se les ha asignado se limita a las áreas de recreo: reuniones familiares en torno a la tortilla de patata, la bota de vino y la sandía.


Rocas de Benet en Els Ports

Al atardecer, el sol de poniente realza los relieves de Els Ports, esta frontera natural entre Aragón, Cataluña y Levante. Al volver hacia Valjunquera tras nuestros recorridos, vemos dibujarse cimas especialmente atractivas a las que decidiremos acercarnos tras recorrer la comarca del Matarraña y antes de acabar el viaje. Así hemos subido a las Rocas de Benet, una mole de conglomerados que a diferencia del El Masmut permite su ascenso a quienes tenemos problemas de vértigo. En el centro de información de Arnés nos proporcionan mapas y posibilidaes de rutas.



Rocas de Masmut

La satisfación de la altura es el colmo de estas vacaciones. A la vuelta, el sentimiento de frustración del aficionado a la fotografía que no logra reflejar en sus tomas, ni en su montaje la emoción sentida paso a paso.



POR LOS PUEBLOS DEL MATARRAÑA: LUCES Y SOMBRAS
Rincón en Ráfales
 
Cuando llegamos a Valjunquera, nuestro posadero, con el ánimo de ayudarnos a preparar rutas para estos días de vacaciones, nos pregunta cuáles son nuestras aficiones y entre las que le comentamos está, obviamente, la fotografía. Nos asegura haber acertado en nuestra elección porque "esta comarca es el paraíso del fotógrafo".



Lonja en Monroyo
Hemos disfrutado el encanto de estos pueblos. Puedo señalar algunos de ellos por la belleza de su conjunto, destacando Calaceite entre todos ellos. Sin establecer otro orden de preferencia señalaría Valderrobres, La Fresneda, Beceite, Horta de San Juan ya en la comarca de Els Ports...,y numerosos rincones: el Santuario de la Virgen de la Fuente en Peñarroya de Tastavins, algunas de sus calles y casas, la Lonja del Ayuntamiento de Monroyo y la escalinata que lleva a su iglesia, portales, soportales y pasajes en Ráfales, el Ayuntamiento de La Fresneda, su Casa de la Encomienda y los soportales de la Calle Mayor, los portales de entrada a Cretas y a su Plaza Mayor, el ángulo formado por la iglesia de Valjunquera y la casa adyacente...



Pinturas rupestres en Beceite

Esta arquitectura recoge el paso de la historia por esta zona: épocas de primitivos asentamientos humanos reflejados en pinturas rupestres, de las que realmente podremos disfrutar en el museo arqueológico de Barcelona, y que  aquí esten señaladas en una ruta que nos anima a encontrarlas, poblados ibéricos.. 


Castillo de Valderrobres

Épocas de conquistas y reconquistas, de defensa y amurallamiento, que nos han dejado restos de murallas y portales, algunos de ellos con la doble función de potal y capilla; restos de castillos, destacando por su conservación y presencia imponente el de Valderrobres, testigo de una época en la que los arzobispos de Zaragoza fueron auténticos señores feudales tras la reconquista de territorios en esta zona; admirables iglesias góticas... 


La arquitectura nos revelará, en la belleza de sus ayuntamientos y sus lonjas, la autoafirmación del poder civil frente al poder religioso de las órdenes militares y de la iglesia, cuando ese poder feudal va desapareciendo. Ese poder civil se hará patente en sus cárceles construídas en los bajos de los ayuntamientos y que hoy día dan lugar a una posible ruta turística en la zona, visitando estos espacios angostos, apenas iluminados y ventilados, en los que se conservan restos de argollas, cadenas... y grafitis de aquellos que sufrieron las crueles condiciones a que les sometían en cada concejo.

Revoque de añil en Ráfales

Encontraremos el contraste de las casas solariegas barrocas frente a humildes construcciones, muchas de ellas revocadas en añil, color de la orden de Calatrava, la cual tuvo un gra poder desde Alcañiz, color al que se le atribuían poderes para ahuyentar los malos espíritus y que provablemente respondía a una necesidad de prevención de las infecciones.



Soportales en Cretas
Son los juegos de luces y sombras, el movimiento de las curvas continuamente presente en portales y lonjas, el tema de mis fotos en estos pueblos. Me gusta la belleza de estos rincones del Matarraña, que muchas veces aíslo deliberadamente de esa invasión de coches que me obliga a renunciar a encuadres más amplios de los que podría disfrutar, como nos dicen en el bar de Ráfales, si fuesemos a visitar el pueblo cualquier día entre semana de una semana cualquiera.

 Aquí estamos los turistas y quienes se marcharon con la emigración y vuelven con sus hijos y sus nietos. Hay casas vacías. En Monroyo un joven treintañero comenta que él se compraría una casa en el pueblo, pero que eso le obligaría a venir y el mundo le ofrece tantas posibilidades de viaje...La realidad del día a día es la despoblación, la soledad. Estos pueblos, como tantos de la España ruraln necesitan algo  más que visitantes de fin de semana. Necesitan alternativas económicas que animen a la población a establecese en ellos.

La historia  no fue complaciente. Las guerras y sus batallas fueron crueles en estas tierras: Edad Media, Guerra de Sucesión, sangrías en manos del General Cabrera "el Tigre del Maestrazgo" durante las Guerras Carlistas, Guerra Civil en el siglo XX...Al volver del viaje siempre busco en la literatura y el cine aquellos paisajes que acabo de recorrer. Leo "La campaña del maestrazgo" de B. Perez Galdós y vuelvo a ver "Libertarias" rodada en gran parte en La Fresneda. La guerra civil y el paisaje me llevan a revisitar "Tierra y libertad", rodada en el Maestrazgo.

Entre Aragón, Cataluña y la provincia levantina de Castellellón está la Comarca del Matarraña. Se habla catalán, "chapurriau". ¿Dónde están los límites que marcan las fronteras? ¿A qué época de la historia nos desplazamos para buscar las raíces de nuestra autonomía, de nuestra independencia?

Desde la asociación Comarca del Matarraña trabajan por mantener sus señas identidad y aunque por estos pueblos quedan pocos vecinos entre semana de una semana cualquiera, su actividad cultural y social es admirable como se refleja en sus webs que invito a visitar.


Comarca del Matarraña:
http://www.matarranyaturismo.es/

http://www.portalmatarranya.com/
 
http://www.redaragon.com/turismo/matarrana/

Fundación Quíllez Llisterri (Bajo Aragón):
http://www.fqll.es/catalogos.php

Els Ports:



lunes, 20 de enero de 2014

PARIS

https://www.youtube.com/watch?v=sbwugVbq5wo

"El auténtico viaje de descubrimiento no consiste en ver nuevos paisajes, sino en tener una mirada nueva". M. Proust

Esta mañana he regresado a mi localidad a una hora desacostumbrada. El autobús se ha desviado de la ruta principal y desde un cerro he podido admirar unas vistas únicas por la luz que envolvía este paisaje tantas veces visto: dirigiéndonos hacia el Oeste, la luz del cielo y su reflejo en la nieve de la sierra destacando sobre el mar de nubes que iban disipándose en el valle, la luz rojiza de las arcillas que se alzan sobre el pueblo, los tejados navegando en la niebla...Hacia el Este, un sol espectral entre la luz lechosa que iba quedando atrás y la vegetación mortecina del invierno. No era nueva mi mirada. Solo la hora del día, las condiciones atmosféricas y una perspectiva ya olvidada, hacían nuevo un paisaje tan cercano.
Pont Neuf

Pienso en mi último viaje a París, paseos y visitas preparados con rigor, satisfacción por la belleza de lo previsto, disfrute por la sorpresa de lo inesperado...La mirada se ha rendido ante la verdad del arte, ante la luz del gratificante sol al final del otoño. Como tantas veces.

Y mientras una nueva mirada llega, he recorrido la ciudad con la mirada prestada de quien la visitó en 1911 y nos lo relata en sus diarios, Franz Kafka.




"El Paris rayado: las chimeneas altas y delgadas que surgen de las chimeneas anchas (junto con las otras mucho más pequeñas que parecen macetas (... ), los delgados listones de los tejados que vimos en la Rue Rivoli, el techo rayado de cristal del Grand Palais des Arts, las ventanas divididas por rayas de las oficinas, las rejas de los balcones, la Tour Eiffel, hecha de rayas, el efecto rayado de los listones laterales y centrales de las puertas de los balcones de enfrente de nuestras ventanas, las pequeñas butacas al aire libre y las mesitas de los cafés que son rayas, las rejas con punta dorada de los parques públicos (...)


Diarios de viaje. Viaje de agosto-septiembre 1911. Franz Kafka


Jardin du Luxemburg









"El beso". Brancusi. Cimetière du Montparnasse

La Défense desde l´Arc de Triomphe

Interior del Musée d´Orsay
Pont des Arts


Grande Chapelle
Cupula en Galérie Lafayette
Viaducto de Passy
Desde las torres de Notre Dame
Fachadas en Sixième Arrondissement
St. Sulpice

Petit Palais
Musée du Louvre desde la Pyramide